El Papel del Espiritu en el liderazgo en la iglesia


Titulo de la serie: El Espíritu Santo y el ministerio
Autor: Tim Woodroof

st_peter walking on water Traductor: Hugo Monroy usado con permiso del autor

Que se necesita para ser un líder efectivo en la iglesia de Dios: ¿un conjunto de habilidades en particular? ¿Carisma personal? ¿Entrenamiento en un seminario? ¿Que conozca bien la Biblia? ¿Un Corazón dedicado al Reino?

La historia de Pedro

Simon Pedro fue llamado por Jesús, fue entrenado por el, fue un testigo del ministerio de Jesús, de sus milagros, fue un hombre que amo a Jesús profundamente. Y sin embargo de acuerdo a lo que dicen los evangelios el no era un verdadero líder. El no entendía las parábolas. Tenía altercados con los otros discípulos. El era orgulloso, de mente estrecha y petulante. Con frecuencia el no tenia fe. Durante los días en que el ministerio de Jesús estaba a punto de terminar (¡después de tres años en la presencia de Jesús!) Pedro reprendió al Señor, luego lo abandono, luego lo negó. Al terminar el evangelio de Juan, vemos a Pedro profundamente desanimado y profundamente dudoso de que el vaya a jugar un papel importante en lo que sea que el futuro les depare. Solamente unos días después (de la forma como nos lo relatan los hechos de los apóstoles), Pedro es el líder de la iglesia y aun de los apóstoles. El es el que se para en frente de la multitud en Pentecostés y proclama el evangelio. Es Pedro quien sana al cojo, el que le predica a los testigos que se han juntado, y luego defiende sus acciones ante el sanedrín con tanto denuedo y elocuencia que los miembros del concilio “estaban atónitos”. El camina por Jerusalén derramando tanto poder espiritual que aun su sombra trae sanidad (Hechos 5:15). Es Pedro quien introduce los primeros gentiles al reino y el mismo Pedro quien no solo defiende la legitimidad de los creyentes gentiles sino que torna su aceptación en reglamento eclesial.

¿Que pasó? ¿Como es que el hombre insignificante de las páginas de los evangelios se convirtió en el gigante de los hechos? Simplemente, Pedro recibió el Espíritu Santo. Y fue este encuentro con el Espíritu Santo que transformo a Simon (el discípulo dudoso e irritable) en Pedro (el líder indisputable de la primera iglesia de Dios).

Llenos Del Espíritu

Pedro estaba presente en el aposento alto cuando el Señor soplo sobre los discípulos y dijo “reciban el Espíritu Santo” (Juan 20:22). El también estaba presente cuando el Señor prometió que pronto ellos iban  a ser bautizados con el Espíritu Santo (Hechos 1:5). La venida del Espíritu fue el contexto inmediato del sermón de Pedro en Pentecostés – un sermón que empezó y termino con la celebración del Espíritu.  Y – en un pasaje que expresa particularmente (Hechos 4:8), como si el escritor estuviera tratando de explicar que paso son el simple Simon – Pedro es descrito como habiendo sido “lleno del Espíritu Santo”.

Es esta idea (“ser lleno del Espíritu Santo”) la que marca a un hombre en la Escritura como un líder efectivo del pueblo de Dios. Moisés, Josue, los Jueces, el rey David, los profetas: todos estos líderes estaban íntimamente conectados con el Espíritu. Juan el Bautista fue lleno del Espíritu “desde su nacimiento”. Los creyentes de Pentecostés (incluido Pedro) fueron “llenos”. Cuando se le pido a la iglesia que escogiera lideres a fin de resolver el problema de las viudas Griegas (Hechos 6), ellos fueron guiados a seleccionar “hombres entre ustedes que se distinguen por ser llenos del Espíritu”. “Esteban, Bernabé, Pablo, — y, por su puesto, Pedro todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo”.

De acuerdo a la Biblia la base de un liderazgo efectivo en la iglesia no es entrenamiento o habilidad o cualidades personales de liderazgo. En el éxito de un líder tiene muy poco que ver el papel de la habilidad o la propensidad. La base es esta y esta solamente: Liderazgo efectivo es un resultado cuando los líderes tienen una comunión intima con el Espíritu Santo. Cuando esta intimidad esta presente, el Espíritu puede usar casi a cualquier persona, equipándole y presentándole oportunidades de liderazgo efectivo. Cuando esa intimidad no esta presente, tanto el ministerio como el liderazgo necesariamente serán algo ordinario y ultimadamente ilegitimo.

Liderando con el Espíritu

Hemos gastado una cantidad enorme de tinta y papel argumentado lo que significa “ser lleno del Espíritu”.  Hemos discutido sobre si esto incluye poderes milagrosos y hablar lenguas. Algunos de nosotros hemos mantenido este asunto a alguna distancia debido a que la sola idea de lo sobrenatural en la iglesia de hoy –  un poder espiritual misterioso e incontrolable deambulando suelto en nuestro medio – nos asusta mas que la noción de una iglesia sin Espíritu. Nosotros demandamos saber “lo que esto significa” antes de que podamos decidir si nos gusta y ¡si tiene aceptación entre nosotros!

Como un líder que soy en el Reino de Dios, preocupado con liderar bien y en forma productiva, yo estoy convencido que nuestra perspectiva es defectuosa. La verdad del asunto es que – cuando del liderazgo en la iglesia y del trabajo del Espíritu se trata – eso de si nos gusta o no nada tiene que ver con el asunto. La verdad es, no podemos liderar sin el poder del Espíritu. No podemos liderar efectivamente y legítimamente en ausencia de la llenura del Espíritu. Lo que signifique y la forma que esto tome, es secundario. Solamente el Espíritu obrando en nosotros puede tornar a un “Simon” en un “Pedro”. La pregunta real para líderes espirituales no es si a nosotros nos gusta esto de ser lleno del Espíritu, la pregunta mas bien es: ¿como es que vamos a abrir nuestras vidas a su presencia agobiadora? ¿como es que constantemente le invitamos a que nos llene?. Yo, por mi parte, estoy deseoso de recibir “el Espíritu” y dejarle los detalles – lo que todo esto significa, como es que el trabaja, a donde nos llevara todo esto – a Dios. Yo estoy ansioso porque yo estoy convencido que no habrá liderazgo productivo o liderazgo espiritual válido a menos que el Espíritu llene mi vida.

Mentoreando con el Espíritu

Este tópico es de vital importancia para todos aquellos de nosotros que estamos interesados en mentorear ministros del Señor. Yo estoy agradecido que ministros mayores, mas sabios, y con mayor experiencia han decidido compartir sus vidas y experiencias y llenar las vidas de ministros más jóvenes: sus arduas lecciones aprendidas; su sabiduría práctica; sus habilidades en resolución de problemas. Sin embargo estoy convencido que nosotros, los mentores tenemos algo mejor que ofrecer. A menos que nosotros estemos derramando el Espíritu de Dios en aquellos que servimos, enraizando su liderazgo en una relación intima con el Paracleto, guiando, animando y modelando confianza en el trabajo que hace el Espíritu de equipar, madurar, y transformar, nosotros ultimadamente fracasaremos en construir la clase de lideres que pueden ‘trastornar el mundo”.

Claro, yo podría preparar mejores predicadores (“necesitas mas ilustraciones”) o mejores administradores (“lea este libro”) o aun mejores pastores (¡“visite a los que visitan!”). Pero de esta manera yo nunca tornare un Simon y creare un Pedro. Alguien más grande y más poderoso que yo se requiere para llevar a cabo esa  necesaria y gran tarea. Como mentores, nuestra primera y ultima meta tiene que ser el soltar a ese “alguien mas grande” en las vidas de aquellos que tocamos. Si yo fallo en hacer esto, lo mejor que puedo esperar de mi trabajo como mentor es la creación de ministros que nunca crecerán mas allá de lo que yo he crecido.

Por Tim Woodroof un Compañero Mentor

  1. #1 by chadd on November 6, 2009 - 8:24 pm

    Gracias por la traducción Hugo. La importancia fundamental de la relación íntima con Dios en la vida de los que siguimos a Cristo es algo difícil de aprender y transmitir a los demás.

    Me gusta la última parte–la exhortación a los más “experimentados” en el liderazgo en nuestro mentoreo con lideres más jovenes.

    Personalmente, a veces pienso: “no quiero que me escuchen como un cd roto que sigo hablando la misma lección.” Pero cada vez estoy mas convencido que a lo mejor esta lección es la única!

    ¡Que Dios te bendiga mi hermano!

(will not be published)